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Ivan Araos

Frecuencia · R · Radio · 4 min de lectura

Colación: la regla de la torre que su empresa debería copiar

En aviación, una instrucción crítica no se da por entendida hasta que quien la recibe la repite. Es una de las prácticas más simples y más eficaces que existen. Y casi ninguna empresa la usa.

Por Ivan Araos · 27 de septiembre de 2026

Qué es colacionar

Cuando un controlador autoriza a un piloto a entrar a una pista, a cambiar de nivel o a tomar un rumbo, el piloto no responde “ok”. Repite la instrucción: la pista, el nivel, el rumbo. Eso se llama colación.

No es una costumbre: es una regla. Las normas de la Organización de Aviación Civil Internacional exigen que el piloto colacione las partes de las instrucciones que afectan la seguridad, entre ellas las autorizaciones de ruta, las instrucciones para entrar, cruzar o esperar antes de una pista, los niveles, los rumbos, las velocidades y los reglajes de altímetro.

La mitad que se olvida: escuchar la colación

Repetir no sirve de nada si nadie escucha lo repetido. El controlador tiene la obligación de verificar que la colación coincide con lo que dijo, y corregir en el acto si no es así.

Ahí está la trampa humana: bajo carga de trabajo, uno tiende a escuchar lo que espera escuchar. Por eso la colación se entrena, no se supone.

Una instrucción crítica no está dada hasta que fue repetida, escuchada y confirmada.

Dónde la necesita su empresa

Toda operación tiene instrucciones que, si se entienden mal, terminan en un accidente, una pérdida o un reproceso caro. Algunos ejemplos:

  • Bloqueo y desenergización de equipos antes de una intervención.
  • Cambios de parámetros en una sala de control.
  • Indicaciones de medicamentos o dosis en un turno clínico.
  • Autorizaciones de trabajo en altura o en espacios confinados.
  • Instrucciones por radio en una faena o un puerto.

Cómo instalarla en tres pasos

  1. Haga la lista corta. Defina con su equipo no más de diez instrucciones que siempre se colacionan. Si todo se colaciona, nada se colaciona.
  2. Fije el formato. Quien recibe repite el qué, el dónde y el cuándo. Quien emite responde “correcto” o corrige. Nunca “ya, dale”.
  3. Que empiecen los jefes. Si el supervisor no colaciona cuando recibe una instrucción de gerencia, nadie lo hará en terreno.

Práctica TORRE · Radio

Durante una semana, observe tres cambios de turno o tres reuniones de coordinación. Cuente cuántas instrucciones críticas se dieron y cuántas fueron repetidas. Ese número es su punto de partida.

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